ARTE RUSO

ANDREJ RUBLEV: Introducción

Por Marina L. Martínez Sarrión

 

Historia del Arte

 

Después de Teófanes el Griego llevara a Rusia un nuevo mensaje sobre la posibilidad de

 

expresar materialmente cuanto en la plegaria intelectiva se les descubría a los

 

exicastas bizantinos, su contemporáneo Andrej Rublev descubrió imágenes

 

correspondientes a la experiencia espiritual de Serghij Radonezhskij y de sus discípulos,

 

los cuales en la contemplación de la Santísima Trinidad, adquirieron una fuerza que

 

superaba las detestadas discordias de este mundo.

El más grande pintor de iconos rusos se formó en el ámbito de un renacimiento

 

espiritual en la Rusia que dio inicio a la autoconciencia nacional.

La primera mención que se tuvo de este autor fue en 1405, fecha en la que junto a

 

Teófanes el Griego y Prokhor de Gorodtzá, trabajó en la pintura de la catedral de la

 

Anunciación del Kremlin de Moscú. Esta invitación testimoniaba indudablemente una

 

atención hacia el joven iconista por parte del metropolitano Kiprian. Rublev era ya

 

monje y había tenido como educador al venerable Kikon Radonezhskij, discípulo y

 

sucesor de Serghij.

Otra alusión en las crónicas se refiere al trabajo de Andrej Rublev en la catedral de la

 

Dormición en Vladimir. También se cita el nombre del iconógrafo Daniil Ciornij. Con

 

probabilidad, fue precisamente en Vladimir donde nació aquella unión espiritual y

 

creativa de ambos religiosos. El significado de tal comunidad espiritual se descubre en

 

los iconos de los apóstoles de Pedro y Pablo, en los de los médicos anagiri1 Cosme y

 

Damián.

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