ARTE RUSO

ANDREJ RUBLEV: Santísima Trinidad

 

Por Marina L. Martínez Sarrión

 

 

 

El beato Andrej Rublev pintaría esta obra alrededor del año 1411.

La iconografía de la imagen se remonta al primer cristianismo, ya que en las paredes de las catacumbas se venía representando la escena de Abrahán con los tres viandantes que, según los santos padres, se interpretaba como el misterio de la Santísima Trinidad, oculta al conocimiento religioso del Antiguo Testamento.


Todos los rasgos de las cabezas, los contornos de las figuras, el plegado de los paños, poseen la armoniosa fluidez característica de la estatuaria clásica.

La austeridad del equilibrio de la representación, la gran serenidad del conjunto, responden a las máximas preocupaciones por parte del artista. Quería encarnar en esta pintura, ese equilibrio y serenidad mezclado por la completa contemplación religiosa.


Creo que lo que más cautiva al espectador al contemplar este icono, es el singular refinamiento que emplea en la escala cromática y el tono de los dorados. Los matices de amarillo, azul oscuro, morado purpúreo, armonizan hábilmente con las gradaciones del azul celeste y del verde pálido. Las oscuras manchas de los rostros, manos y pies, la túnica color granate oscuro del ángel que aparece en el centro de la composición, el enérgico contorno del árbol, en nada turban el armonioso y apacible coro de colores.

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