ARTE RUSO

Mujeres

Escrito por arterusouv 31-01-2011 en General. Comentarios (0)

Finesa.

Las mujeres que se lo pueden permitir se visten en verano de una manera mucho más dispendiosa, por lo menos en determinadas ocasiones. La chaqueta y enagua son de lino, bordadas en su totalidad con distintos colores y confeccionadas con sumo arte y delicadeza. El saco corto o chaquetón es bastante más largo de lo corriente y lleva alrededor de todo el bajo una franja de un color diferente; llega hasta la rodilla y por delante va guarnecido con cuentas. Los delantales son también más largos de lo habitual, están pintados con diversos colores y dibujos, bordados y profusamente decorados. Los cinturones están igualmente repletos de adornos, hechos de acero pulido o cobre amarillo, y se sujetan por delante mediante cintas.

En el cuello se ponen gargantillas de perlas de imitación y por los pendientes de gran tamaño se pasan varias cintas colgando hasta la altura de los hombros. Las mangas de los trajes rectos, muy amplios y cortos, lucen bordados de gran colorido. Se ciñen la cabeza con largos pañuelos, atados detrás, cuyas puntas descienden hasta los talones. Debajo de este tocado llevan una tira de piel de unas cuatro pulgadas de ancho, que les cubre el pelo, tachonada de pequeñas conchas y cuentas y que en sus extremos acaba también en un fleco.

 

Mujer estonia.

El país habitado por este pueblo se encuentra dentro del gobierno de Revel, a escasa distancia de Finlandia, y efectivamente, sus habitantes se asemejan a los finlandeses en muchos aspectos. Los hombres, por lo general, tienen cierta propensión a la melancolía, probablemente a causa de la opresión en que viven, su pobreza y los apuros que les depara el vivir en un clima tan frío y severo. Esta opresión se deja sentir mucho menos en las mujeres, a quienes además no les falta ni belleza ni vanidad.

El vestido de los hombres es similar al de los finlandeses, y, por otra parte, no llevan barba. El atuendo femenino es singular y bastante bonito. Usan medias y calzan zapatos o zapatillas. Llevan túnicas rectas de color blanco con mangas que les llegan hasta la muñeca; encima se ponen una especie de petillo que ofrece un aspecto singular por la manera en que está ornamentado y que llega sólo hasta el extremo de la enagua. El delantal es largo y lleva una franja de unas seis pulgadas de ancho, al igual que la enagua, que también lleva una algo más ancha a todo su alrededor, de un tejido de distinto color y ornamentación diferente. La toca varía dependiendo de si la mujer está casada o soltera. La de las primeras, como muestra la lámina, es pequeña y se ajusta a la cabeza, lleva flores pintadas y va guarnecida con oro o plata; detrás llevan un lazo o escarapela del que salen cierto número de cintas diferentes que caen hasta los hombros. Por último, también se ponen varias vueltas de abalorios alrededor del cuello, y en las orejas, pendientes del mismo material.

 

Pallas, Peter Simon, Rusia en el siglo XVIII : trajes, historia, costumbres. Esplugues de Llobregat (Barcelona) : Plaza & Janés, 1990

Historia del Arte Ruso UVEG

Escrito por arterusouv 28-01-2011 en General. Comentarios (0)

Este blog surge como iniciativa de innovación educativa de la asignatura Historia del Arte Ruso, curso 2010-2011, impartida por la prof. Dra. Ester Alba Pagán del Departamento de Historia del Arte de la Universitat de Valencia. El proyecto pretende que los alumnos se conviertan en e-bloggers y trabajen de manera colaborativa subiendo los proyectos por ellos realizados al blog. Este proyecto se enmarca dentro del proceso de adaptación PIE (Proyecto de Innovación Educativa) impulsado por la Facultad de Geografía e Historia con el fin de motivar a los alumnos al manejo y adopción de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en el aprendizaje e impulsar la renovación metodológica de la docencia universitaria.

 

 

Arquitectura del realismo socialista

Escrito por arterusouv 27-01-2011 en General. Comentarios (0)

Por: Mª Ángeles Bertomeu Pardo

REALISMO SOCIALISTA: Monumentalidad y Clasicismo estalinista

    

       Al finalizar la guerra civil y completadas las primeras reformas administrativas, se dan nuevos enfrentamientos en la llamada “guerra de sucesión” (1923-1929).

Se desarrollaron en cuatro etapas, iniciándose con un Lenin incapacitado y concluyendo con un Stalin implacable, después de derrotar políticamente a la troika Bujarin, Ríkov, Tomsky, y de haber dejando en el camino a otros posibles sucesores de Lenin, como Zinóviev, Kámenev y Trótsky.

Se produjo en este momento, una nueva crisis económica de consecuencias devastadoras, la falta de cooperación del campesinado en el proyecto de los soviets desestabiliza de nuevo al país.

      Entre 1930 y 1938 tiene lugar una limpieza político-étnica, dirigida por el nuevo secretario general del PCUS. Stalin decidió dar un enfoque nuevo a la revolución, estableciendo las bases de una nueva etapa.

El estado tenía que superar la revolución e iniciar una consolidación obligada y forzosa.

      Tanto la reestructuración de las organizaciones artístico literarias, iniciada en 1932, como la exposición en Leningrado de los “Artistas de la RSFSR en XV años” de 1933, supondrán el comienzo de las transformaciones en el ámbito del arte y la arquitectura. La misión de los arquitectos quedó marcada por las siguientes bases:

a)    Unificación de los arquitectos soviéticos alrededor y para las tareas de construcción socialista.

b)    Estudio científico de los problemas de la Arquitectura.

c)    Organización de medidas de orden social que ayuden al desenvolvimiento de la obra de arquitectura soviética.

En 1932 un edicto convertía a los artistas en funcionarios, atados por tanto a disciplina. Según Karo Alabián, tránsfuga desde las ideas modernas al estalinismo teórico:

“la arquitectura es una parte indispensable de la cultura socialista. El realismo socialista exige una arquitectura verdadera”. El “Acabemos con las abstracciones en papel del formalismo arquitectónico, proseguía con: “El formalismo no abre ante la arquitectura soviética ninguna perspectiva, los formalistas empujan a nuestra arquitectura hacia un callejón sin salida. Mélnikov solo desea que todos se sorprendan, no piensa en la comodidad de sus inquilinos. Leonídov actua igual. La simplificación es el mal de nuestros exconstructivistas”.[1]

       El realismo soviético que pretendía no ser un estilo, sino un método ligado al contexto ideológico, acabó por convertirse en la caricatura que reflejaba M.Guínzburg en 1933

“Se reproducen monumentos del pasado, pero ya han transcurrido 400 años y algunos cambios ha habido. Se utilizan monumentos históricos y se “operan quirúrgicamente”, alargan un elemento, quitan otro y reducen el tercero. La calidad del resultado depende del cirujano. Esto tiene dos pecados: por profanar y por no ser una respuesta actual”.[2]

 

ARQUITECTURA :   clasicismo socialista

       El clasicismo socialista es el termino dado a la arquitectura de la Unión Soviética entre 1933, cuando fue aprobado oficialmente el bosquejo de Boris Iofan para el Palacio del Soviet y el año 1955, momento en que Nikita Khruschev, disuelve la academia soviética de arquitectura.

       Esta arquitectura no se puede considerar un estilo arquitectónico, propiamente dicho, sino que en él, se utiliza la arquitectura, como medio de transmitir al pueblo la energía y el poder del estado.

 Sus características principales son, la monumentalidad, la decoración patriótica  y  los adornos tradicionales.

       Se realizaron planes de desarrollo basados en la geografía de las ciudades, proyectos que abarcarían amplios sectores, distritos enteros, todo lo cual transformaría en gran modo la imagen arquitectónica de la ciudad.

 Cualquier punto del diseño debía ser aprobado por el estado, lo cual, podía variar de recomendaciones de poca importancia, a su desaprobación integra. Muchos proyectos se vieron remodelados en múltiples ocasiones.

Un ejemplo lo constituyen las decoraciones florales del Art Nouveau que nunca fueron permitidas. Se estableció una gran interacción entre los arquitectos y el estado.

        Sus principales arquitectos fueron Ivan Vladislavovich (1867-1959), figura clave en la arquitectura estalinista, fue maestro consumado de la arquitectura del renacimiento. Ivan Formin (1872-1936), tras la revolución de 1917 se adaptó al Neoclasicismo convirtiéndose en uno de los principales contribuyentes de una fase temprana, de la arquitectura estalinista. Aleksei Dushkin (1904-1977) y Vladimir Shchuko (1878-1939).

         En cuanto a la técnica de estas construcciones, la mayor parte de sus estructuras, por bajo de los ricos estucos, consisten en simples ladrillos de mampostería.

En algún caso se utilizan paneles prefabricados de hormigón para los bloques de edificios tales como el Edificio del cordón, 1931-1941.

En el caso de Siete Hermanas, conjunto de rascacielos, aunque guardan la estética estalinista, la tecnología empleada es, la de los rascacielos norteamericanos.   Estas obras de albañilería dejaban poco espacio para las ventanas, lo que permitirá una mayor decoración de las fachadas.

En cuanto a las techumbres, en estos momentos, se realizan a la manera tradicional, en madera y recubiertas de planchas metálicas.

       Este sistema de construcción se verá mejorado alrededor de 1948, principalmente en Moscú, se dispondrá de sistemas más rápidos y económicos de construcción y  se mejorará la seguridad, eliminando, por ejemplo, los techos de madera.

 Los edificios estandarizados de 1948-1955 ofrecían el mismo nivel de calidad, que las obras clásicas estalinistas, pero son excluidos de esta arquitectura y para considerarse, un paso intermedio antes del Khrushchyovka (edificios de apartamentos de bajo coste y de tres a cinco plantas, que se introdujo en la URSS en la década de 1960, durante el mandato Nikita Khrushchev, que les da su nombre).

         Aunque Stalin rechazó el constructivismo, la terminación de los edificios emprendidos continuará durante los años treinta.

La construcción industrial llevada a cavo por Albert Kahn y después supervisada por Victor Vesnin, fue fuertemente influenciada por las ideas modernistas, estos edificios no eran tan importantes en los planes urbanísticos de Stalin, de manera que muchos edificios industriales, excluyendo mega-proyectos como el canal de Moscú no entran dentro de la categoría de arquitectura estalinista.

 Incluso la primera etapa del Metro de Moscú, terminada en 1935, no estaba en la lista de proyectos de Stalin, y es incluida en el constructivismo.

      Así la arquitectura estalinista se dedica a los edificios públicos  urbanos y a los proyectos residenciales de calidad media y alta, excluyendo los bloques masivos. También se dedica a infraestructuras y proyectos importantes como el Canal de Moscú, el  canal Volga-Don y las últimas etapas del metro de Moscú.

Entre 1933-1935

       Los primeros años de la arquitectura estalinista se caracterizan por los edificios independientes o como mucho, proyectos de desarrollo de un bloque, los tres edificios más importantes de esta época se encuentran en la misma plaza, construidos entre 1931 y 1935, independientemente pero ideados para dar una visión de conjunto.

Estos son, el edificio de Zholtovsky de la calle Mokhovaya, se trata de una fantasía sobre el renacimiento italiano, directo precursor del lujo exterior de posguerra en línea con los nuevos edificios del siglo XX.

El hotel de Moskva por Alexey Shchusev, está en una línea de desarrollo poco frecuente en Moscú, su torre superior no fue completada.

 Edificios semejantes se construyeron en Baku y Kiev. Los delgados arcos romanos de los balcones del Moskva fueron comunes a todas las construcciones del país en el 1930, que luego desaparecieron antes de terminar la guerra.

Y el edificio Arkadi Langman´s  SAO (más tarde Gosplan y en la actualidad La Duma Estatal), una brillante adaptación del estilo art decó americano que requería materiales caros (piedra y acabados metálicos) esto hizo que tuviera poco éxito este tipo de construcciones. Otros edificios de este tipo son la casa de los Soviets en Leningrado terminada hacia 1941 y la calle Tverskaya en Moscú.

       Una línea diferente de desarrollo llamado nuevo estalinismo o post-constructivismo, evolucionó de 1932 a 1938, definido entre un Art Decó simplificado y el constructivismo autóctono migrando ligeramente hacia el Neoclasicismo.

 Este tipo de edificios mantienen la planta rectangular simple y las grandes superficies acristaladas del constructivismo, pero con balcones ornados, pórticos usualmente rectangulares y columnas muy livianas. En 1938 se pasó de moda y no se recuperó después de la guerra.

 

ARQUITECTURA DE POSGUERRA (1944-1950)

         La arquitectura de posguerra en ocasiones percibida como un estilo uniforme, está fragmentada en al menos cuatro vertientes:

1-La construcción de grandes zonas de lujosos edificios residenciales y oficiales como son, el Moskovsky Prospekt en Leningrado y el Leninsky Prospekt en Moscú.

2-Grandes proyectos de infraestructura como fueron el metro en Leningrado y Moscú, así como el Canal Volga-Don.

3-La reconstrucción de zonas dañadas por la guerra, como, Kursk, Minsk, Kiev, Smolensk, Stalingrado, Voronezh y cientos de pequeños pueblos. Y se potenció el lanzamiento de tecnologías de bajo coste, para resolver la crisis de la vivienda evidente desde 1948.

4-La construcción de nuevas ciudades, especialmente en Siberia.

       Los edificios residenciales en las ciudades tras la guerra, estaban claramente diferenciados de los bloques de viviendas de alquiler, no se hicieron esfuerzos por ocultar el lujo, en ocasiones se exageraba deliberadamente.

       Las residencias de la nobleza estalinista estaban en el nivel más alto, ejemplo de ello son, la casa de Los Leones de Ivan Zholtovsky, una lujosa residencia céntrica para los mariscales del ejército rojo, en 1947 los apartamentos de mariscales de Lev Rudnev en el mismo bloque, también un edificio residencial elitista pero con una fachada menos extravagante.

     Las construcciones estalinistas estaban completamente jerarquizadas, los edificios de clase alta pueden identificarse fácilmente por la existencia de relieves narrativos situados en los  espacios entre las ventanas que indicaban el estatus social, áticos y miradores. Las viviendas con gran ocupación se distinguían con ciertos adornos y en ocasiones con placas conmemorativas, características que únicamente se dan en Moscú.

TRANSICIÓN POST-STALINISTA

       En la Unión Soviética a partir del 1955, tras la muerte de Stalin, que tuvo lugar en 1953, se produjo un fuerte cambio en la producción arquitectónica. Se produce un giro radical hacia la industrialización y el funcionalismo durante el mandato de Jrushov y esto posibilitará dejar a tras la etapa del realismo socialista. se utilizará principalmente, elementos prefabricados y se deja el lenguaje clásico, de pilastras, frontones y molduras.

Lo que posibilita que la arquitectura de la URSS, en este momento, entronque con la tradición productivista del Movimiento Moderno, aunque olvida sus propias tradiciones vanguardistas: Constructivismo, suprematismo, futurismo, etc.

       Esta nueva etapa arquitectónica, tiene su  primera base de convergencia con los postulados más radicales y metodológicos del Movimiento Moderno, en la aplicación de los principios de la planificación centralizada, concepto asimilado completamente en la sociedad socialista. siguiendo los criterios racionalistas, se intenta controlar el proceso de crecimiento de las estructuras urbanas.

        También se convierte en básico, a partir de los años cincuenta —sirva como ejemplo, el informe que Malenkov presenta en 1952 al comité Central del PCUS, sobre el tema de la vivienda—la troncalidad de la vivienda masiva.

Al mismo tiempo y paulatinamente, se generaliza la utilización de material prefabricado pesado. El sector de la construcción pasará a tener un papel estructural dentro de la economía del país.

        La arquitectura de la vivienda que se genera en estos momentos, se basará en la seriación, en la supresión del ornato que el realismo socialista había fomentado y en la repetición de tipologías de bloques y torres.

Los edificios públicos, seguirán estos mismos principios productivos y tenderán a manifestar el rigor y el alarde del uso de las modernas tecnologías y materiales.

       La planificación del territorio seguirá los mismos principios y se aplicará a gran escala la lógica de la cadena de montaje.

       El concepto moderno de estándar se convierte en instrumento técnico básico, conformando la jerarquía de servicios y la relación entre servicios y residentes. Además será el instrumento ideológico que garantizará la igualdad para toda la población. Estándar se identificará con socialismo y con sociedad igualitaria.

       El hecho de que la arquitectura quede insertada dentro de las leyes de la industria, conduce a la dependencia de la industria pesada y de las pautas que esta marca. Todo ello comportará el uso de grandes paneles, la prefabricación total, la utilización de métodos científicos de cálculo y de realización de proyectos, así como la repetición masiva de bloques y torres. Con el tiempo se pasará de la prefabricación bidimensional a la tridimensional, lo que tendrá lugar ya en los años setenta.

Universitat de València. Facultat de Geografía i Historia.                        Departament de Historia de l`Art.

Bibliografia:

NASARRE Y DE GOICOECHEA, Fernando (Ministerio de fomento): Vanguardia Soviética 1918-1933. Arquitectura realizada, Barcelona, Lunwerg, 1996.

MONTANER, Josep Maria: después del movimiento moderno, arquitectura de la segunda mitad del siglo XX,Barcelona Gustavo Gili, 1993.

Enciclopediaespana.com/Arquitectura_...(15/11/2010)


 

LA PINTURA EN LA ETAPA DEL REALISMO SOCIALISTA

Escrito por arterusouv 25-01-2011 en General. Comentarios (0)

El golpe de estado bolchevique que llevó al poder a Lenin tras la Revolución de Octubre de 1917 produjo una verdadera desbandada entre la intelectualidad rusa, enemiga de la autocracia pero liberal. La victoria de la Revolución rusa proporciona una excusa para el “progreso” en el arte, y la revolución artística tendrá su forma más aguda en las artes plásticas. Hubo un fuerte rompimiento con la tradición con las normas habituales por artistas como Yakulov, Tatlin, Malevich y Kandinski. Estas nuevas formas supusieron el desarrollo de programas estéticos para una élite, por lo que la vanguardia artística quedó alejada del propósito inicial de acercar el arte al pueblo, porque el pueblo no lo entendía ni le llegaba el mensaje. Muchos artistas aceptaron las recomendaciones del partido y buscaron el contacto con la realidad revolucionaria.  Los artistas del llamado “frente de izquierda” pretendían crear un arte unido a la vida, dirigido a la masa y con ansias sociales, y esto le distinguirá de la vanguardia occidental.

Cuando terminó la guerra civil rusa (1918-20), Rusia emprendió el restablecimiento de la economía nacional y después su reconstrucción por cauces socialistas y comenzaron con el trabajo cultural determinando los caminos que se debían seguir.

Distinguiremos a continuación las tres etapas más importantes del movimiento a lo largo del siglo XX:

 

 

 

 

 

 

 

 

            2.1. La primera etapa (1921-32): El arte tuvo como objetivo transformar las masas populares en objeto y sujeto del arte. La vida y los destinos de esas masas se convirtieron en el tema fundamental de la pintura. Se procuraba que el arte girase en torno a ellas y fuera también para ellas, de ahí el tono ilustrativo de esos años. Hay un viraje hacia el realismo promovido por la búsqueda de la comprensión de los procesos sociales y psicológicos de las personas bajo la nueva concepción del mundo tras la revolución.

            El primer movimiento fue una mirada hacia el primer realismo del siglo XIX, pero tomaron un camino diferente. Hay que tener en cuenta que en estos años el 85% de la población era campesina y analfabeta, y había que mostrar el mensaje de forma comprensible para todos ellos.

            En 1921 se fundó en Moscú la Asociación de Artistas de la Rusia Revolucionaria, basándose en las tradiciones del realismo del siglo XIX. Ioganson, Cheptsov, Terpsijorov, Shujmin, Guerasimov y otros pintaban principalmente cuadros de género o históricos sobre el presente y el pasado revolucionario del país. Pretendían ante todo atraer a las masas con su arte y despertar en el pueblo el interés por la pintura. Querían ser “accesibles”, con simplismo en el lenguaje de las formas y meticulosidad en la expresión de los acontecimientos. (Kurz,1991. Pág.94).

Realizaron numerosas exposiciones por todo el país. En su pintura pretenden llevar a cabo una descripción realista de la Rusia revolucionaria, mostrando la vida cotidiana del proletariado, el campesinado y el Ejército Rojo. Ponen su arte al servicio de un realismo heroico que prefigura el realismo socialista. Mediada la década de los veinte, la AkhRR –siglas en ruso de esta Asociación- se convierte en el núcleo artístico más influyente de toda Rusia gracias al apoyo directo del gobierno, contando con afiliados en todo el país, con una editorial propia llegándose a crear en 1928 una filial en Berlín. (Alba, 2010. Pág.11).

            En 1924 se fundó la Asociación de Pintores de Caballete, con artistas jóvenes que venían de las escuela vanguardista: Shterehberg, Deineka, Williams, Pímenov, Tyshler, Goncharov y otros. No se limitaron a la pintura de caballete, sino que trabajaron con éxito en el grabado, la pintura monumental y la escenografía. Eran pintores de género, románticos, muy emocionales y al mismo tiempo “abstractamente” técnicos.

En 1925 el Partido Comunista en su resolución hace un llamamiento a los artistas para  colaborar con el poder soviético en la creación del arte socialista, señalando que el Partido Comunista no estaba ligado con ningún programa formativo estético ni con ningún estilo artístico. Esto supuso una amortiguación de las experiencias vanguardistas, que serán  sustituidas por un movimiento restaurador que será el realismo socialista, cuyo programa artístico estará orientado a la exaltación y defensa de los lemas políticos del Partido Comunista.

En los años 20 la nota dominante en el arte era la negación del pasado y esto se manifestaba de diferentes maneras, desde la descripción de la nueva vida en los cuadros de género de la Asociación de Artistas de la Rusia Revolucionaria y de la Asociación de Pintores de Caballete, hasta el extremismo con las tradiciones de algunos representantes del “frente de izquierda”.

Como ejemplo de artista de esta primera etapa propondremos a Pimenov.

IURI PIMENOV (1903-1977).

 En 1920 ingresa en las Escuelas Superiores de Arte y Técnica –vjutemas-, siendo junto a Deineka, Gontxharov y Williams uno de los más destacados alumnos y de los más activos y fogosos. En 1924 organizó la I Exposición-debate de las Asociaciones del Arte Revolucionario buscando y exigiendo nuevos medios de expresión artística acordes con la nueva realidad social. Frente a los partidarios de un arte estrechamente ligado al proceso de industrialización y a los partidarios de la abstracción, Pímenov y sus camaradas defendían el cuadro de caballete como forma esencial de arte figurativo, aunque los otros lo consideraran demodée.

En 1928 viajó a Italia y Alemania junto a Kupreianov y Williams, hecho que favoreció la aparición de telas realistas de tono más lírico. Durante los años 30 pinta mucho del natural: paisajes, retratos, naturalezas muertas… Pinta en esta época telas soberbias por la armonía de sus colores, de una gran poesía, como por ejemplo Modelo femenino en tonos de oro (1932), Modelo femenino rosa (1932) o retratos de su esposa.

Pero las obras que destacaremos de él serán La Nueva Moscú (1937), que será una obra favorita del realismo socialista por la afirmación de la belleza de la vida cotidiana, y también Los nuevos barrios, serie en la que muestra el porvenir del país, en movimiento incesante hacia la transformación del mundo. Él ama los nuevos barrios por estar inacabados y llenos de todos los sentimientos. También destacaremos Las primeras elegantes del nuevo barrio, Cristal, etc. A través de los títulos de los cuadros nos va narrando el proceso urbanístico y también social de lo que serán esos nuevos barrios con sus personajes retratados.

 

 

 


               

ARQUITECTURA DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVIII

Escrito por arterusouv 24-01-2011 en General. Comentarios (0)

 

3. CONCLUSIÓN

 

 

 

 A pesar de los elementos procedentes de Europa que hemos visto en todas las obras, tenemos que decir que Rusia estaba marcada por un gran pintoresquismo. A este pintoresquismo, que venía arraigado en la tradición rusa, se le suman las innovaciones occidentales y es también acentuado por el carácter específicamente ruso de la policromía de las fachadas. Policromía que se daba en todos los edificios construidos en ladrillo y estuco, como hemos visto en las obras de Rastrelli, donde se combinan dos tonos para destacar la blancura de columnas y pilastras. Así vemos fondos anaranjados, verde agua o azul turquesa que rompen  la monotonía de las fachadas y dotan de un gran encanto a las fantásticas creaciones del barroco ruso, que transmitirá esta tradición a la arquitectura clásica de las siguientes generaciones.

 

El periodo que hemos visto, que concierne a  la primera mitad del siglo, se caracteriza por el estilo barroco con la introducción de algún elemento clásico debido a esa influencia francesa. Este barroco al igual que en Europa irá decayendo en pro de un estilo más clásico que se desarrollará a partir de  la segunda la mitad del siglo XVIII durante el reinado de Catalina II.

 

Por tanto, ya a finales de siglo, la arquitectura es definitivamente clásica y por su estilo tendremos dos corrientes distintas: la de San Petesburgo, solemne y austera y la de Moscú dotada de un carácter más íntimo.

 

 

 

 4. BIBLIOGRAFÍA GENERAL

 

 

 

 NICOLSKY, Victor: Arte ruso. Trad. Tatiana Enco de Valero y José Mª Quiroga Plá. Barcelona: Labor, 1935.

 

RÉAU, Louis: El arte ruso. Trad. Mª Josefa Puparelli y Jasmin Reuter. México: Fonde de cultura Económico, 1957. 

  

ALLENOV, Mikhaïl; DIMITRIEVA, Nina; MEDVEKOVA, Olga: Arte ruso. Vol. XLIV de Summa Artis. Historia general del arte, Madrid: Espasa Calpe, 1998.

 

KURZ MUÑOZ, Juan Alberto: El arte de Rusia. La era Soviética. Valencia: Instituto de historia del arte ruso, 1991.

 

 CRACRAFT, James: The Petrine revolution in Russian Architecture. EEUU: The University of Chicago, 1988.

 

 BUDBERG, Moura: Great Palaces. London, 1969.

 

 MILLON, H. A (dir.): L` Architecture russe entre Orient et Occident (1600- 1760) en: Triomphes du Baroque. L` Architecture en Europe, 1600- 1750. Ed. Hazan, Paris, 1999.

 

 BENEVOLO, Leonardo: Diseño de la ciudad- 4. El arte y la ciudad moderna del siglo XV al XVIII. Barcelona: Gustavo Gili, S. A.1982.

 

 EL ARCA RUSA (2002), Surokov, A.

 

 

 

 

Trabajo realizado por Llanos Amorós Zornoza y María Bravo Pérez.

Historia del Arte Ruso. Universidad de Valencia.