LA PINTURA EN LA ETAPA DEL REALISMO SOCIALISTA

Escrito por arterusouv 25-01-2011 en General. Comentarios (0)

El golpe de estado bolchevique que llevó al poder a Lenin tras la Revolución de Octubre de 1917 produjo una verdadera desbandada entre la intelectualidad rusa, enemiga de la autocracia pero liberal. La victoria de la Revolución rusa proporciona una excusa para el “progreso” en el arte, y la revolución artística tendrá su forma más aguda en las artes plásticas. Hubo un fuerte rompimiento con la tradición con las normas habituales por artistas como Yakulov, Tatlin, Malevich y Kandinski. Estas nuevas formas supusieron el desarrollo de programas estéticos para una élite, por lo que la vanguardia artística quedó alejada del propósito inicial de acercar el arte al pueblo, porque el pueblo no lo entendía ni le llegaba el mensaje. Muchos artistas aceptaron las recomendaciones del partido y buscaron el contacto con la realidad revolucionaria.  Los artistas del llamado “frente de izquierda” pretendían crear un arte unido a la vida, dirigido a la masa y con ansias sociales, y esto le distinguirá de la vanguardia occidental.

Cuando terminó la guerra civil rusa (1918-20), Rusia emprendió el restablecimiento de la economía nacional y después su reconstrucción por cauces socialistas y comenzaron con el trabajo cultural determinando los caminos que se debían seguir.

Distinguiremos a continuación las tres etapas más importantes del movimiento a lo largo del siglo XX:

 

 

 

 

 

 

 

 

            2.1. La primera etapa (1921-32): El arte tuvo como objetivo transformar las masas populares en objeto y sujeto del arte. La vida y los destinos de esas masas se convirtieron en el tema fundamental de la pintura. Se procuraba que el arte girase en torno a ellas y fuera también para ellas, de ahí el tono ilustrativo de esos años. Hay un viraje hacia el realismo promovido por la búsqueda de la comprensión de los procesos sociales y psicológicos de las personas bajo la nueva concepción del mundo tras la revolución.

            El primer movimiento fue una mirada hacia el primer realismo del siglo XIX, pero tomaron un camino diferente. Hay que tener en cuenta que en estos años el 85% de la población era campesina y analfabeta, y había que mostrar el mensaje de forma comprensible para todos ellos.

            En 1921 se fundó en Moscú la Asociación de Artistas de la Rusia Revolucionaria, basándose en las tradiciones del realismo del siglo XIX. Ioganson, Cheptsov, Terpsijorov, Shujmin, Guerasimov y otros pintaban principalmente cuadros de género o históricos sobre el presente y el pasado revolucionario del país. Pretendían ante todo atraer a las masas con su arte y despertar en el pueblo el interés por la pintura. Querían ser “accesibles”, con simplismo en el lenguaje de las formas y meticulosidad en la expresión de los acontecimientos. (Kurz,1991. Pág.94).

Realizaron numerosas exposiciones por todo el país. En su pintura pretenden llevar a cabo una descripción realista de la Rusia revolucionaria, mostrando la vida cotidiana del proletariado, el campesinado y el Ejército Rojo. Ponen su arte al servicio de un realismo heroico que prefigura el realismo socialista. Mediada la década de los veinte, la AkhRR –siglas en ruso de esta Asociación- se convierte en el núcleo artístico más influyente de toda Rusia gracias al apoyo directo del gobierno, contando con afiliados en todo el país, con una editorial propia llegándose a crear en 1928 una filial en Berlín. (Alba, 2010. Pág.11).

            En 1924 se fundó la Asociación de Pintores de Caballete, con artistas jóvenes que venían de las escuela vanguardista: Shterehberg, Deineka, Williams, Pímenov, Tyshler, Goncharov y otros. No se limitaron a la pintura de caballete, sino que trabajaron con éxito en el grabado, la pintura monumental y la escenografía. Eran pintores de género, románticos, muy emocionales y al mismo tiempo “abstractamente” técnicos.

En 1925 el Partido Comunista en su resolución hace un llamamiento a los artistas para  colaborar con el poder soviético en la creación del arte socialista, señalando que el Partido Comunista no estaba ligado con ningún programa formativo estético ni con ningún estilo artístico. Esto supuso una amortiguación de las experiencias vanguardistas, que serán  sustituidas por un movimiento restaurador que será el realismo socialista, cuyo programa artístico estará orientado a la exaltación y defensa de los lemas políticos del Partido Comunista.

En los años 20 la nota dominante en el arte era la negación del pasado y esto se manifestaba de diferentes maneras, desde la descripción de la nueva vida en los cuadros de género de la Asociación de Artistas de la Rusia Revolucionaria y de la Asociación de Pintores de Caballete, hasta el extremismo con las tradiciones de algunos representantes del “frente de izquierda”.

Como ejemplo de artista de esta primera etapa propondremos a Pimenov.

IURI PIMENOV (1903-1977).

 En 1920 ingresa en las Escuelas Superiores de Arte y Técnica –vjutemas-, siendo junto a Deineka, Gontxharov y Williams uno de los más destacados alumnos y de los más activos y fogosos. En 1924 organizó la I Exposición-debate de las Asociaciones del Arte Revolucionario buscando y exigiendo nuevos medios de expresión artística acordes con la nueva realidad social. Frente a los partidarios de un arte estrechamente ligado al proceso de industrialización y a los partidarios de la abstracción, Pímenov y sus camaradas defendían el cuadro de caballete como forma esencial de arte figurativo, aunque los otros lo consideraran demodée.

En 1928 viajó a Italia y Alemania junto a Kupreianov y Williams, hecho que favoreció la aparición de telas realistas de tono más lírico. Durante los años 30 pinta mucho del natural: paisajes, retratos, naturalezas muertas… Pinta en esta época telas soberbias por la armonía de sus colores, de una gran poesía, como por ejemplo Modelo femenino en tonos de oro (1932), Modelo femenino rosa (1932) o retratos de su esposa.

Pero las obras que destacaremos de él serán La Nueva Moscú (1937), que será una obra favorita del realismo socialista por la afirmación de la belleza de la vida cotidiana, y también Los nuevos barrios, serie en la que muestra el porvenir del país, en movimiento incesante hacia la transformación del mundo. Él ama los nuevos barrios por estar inacabados y llenos de todos los sentimientos. También destacaremos Las primeras elegantes del nuevo barrio, Cristal, etc. A través de los títulos de los cuadros nos va narrando el proceso urbanístico y también social de lo que serán esos nuevos barrios con sus personajes retratados.